Homenaje anual a Nuredduna Imprimir E-Mail

La Fundación Rotger Villalonga organiza cada año una salida a Artá que comprende la visita al recinto talaiótico “Ses Païses” i a les célebres Cuevas de   Artá escenarios del poema “La Deixa del Geni Grec” de Costa i Llobera (1900 – 1901, premiado con la Englantina en los Juegos Florales Catalanes de 1902 i repremiado póstumamente en 1925).

Consideramos que tal mito creado por Costa (la fusión del espíritu poético griego, representado por Melesigeni, o sea Homero, con el espíritu poético balear encarnado por la sibila prehistórica Nuredduna) no se debe quedar solamente en representaciones plásticas (pinturas y esculturas) o musicales (ópera i cantatas) sino que se ha de acercar al pueblo para que éste pueda percibir los versos; original prodigio de perfección formal, que cubre una fantasía tan sublime. 

Y para esto nada mejor que las explicaciones y recitaciones (fragmentarias) “in situ”: Eso es sobre las mismas piedras milenarias y profundo espeleológico donde tiene lugar la lírica y sugestiva narración. 

Al mediodía llegamos al encinar i recinto talaiótico llamado “Ses Païses”, lugar próximo a la Villa de Artá. Sentados sobre las piedras y muros, se procede a una introducción histórico-literaria, y a la i la recitación comunitaria del “Cor de Foners”, que alrededor de la encina madre y su altar, sacrificarán al grupo de griegos que desembarcaron en las playas cercanas a la ciudad de Bòccoris (Bahía de Pollença), y fueron acorralados y conducidos a los bosques artaneneses, sede de la “Tribu de l’Alzina (encina)”, cruel i xenófoba. 

Siguen, a cargo del narrador las secuencias de presentación de los dos protagonistas, la sacerdotisa Nuredduna, denominación creada por Costa basada en el vocablo oriental “Nur” que significa “fuego”: Nuredduna será por tanto la personificación del fuego sagrado o poético de la Isla y de Melesigeni que significa “parido en la orilla del río Melé (Asia Menor)”, también nombre del gran poeta griego Homero. Preparativos de la inmolación de los griegos: degüello y cremación.

A petición de uno de ellos, Melesigeni entona el ”Adiós a Grecia” (verdadero “adiós a la vida”), que incluye concisas y perfectas definiciones del mundo helénico y sigue adornado de bellos paralelismos entre las riberas mallorquinas y griegas:                   

- Adéu, pàtria dels hèroes, país de l’harmonia!   

Adéu, casal i pares, germans, amics, parents!...                               

Adéu, llum clara d’Hèlios, esplèndid rei del dia,                                 

terrers on tota raça d’homes parlants se cria,                               

 mar de remors sens nombre, dolç aire dels vivents!                                

[...]      

                                                                               

Oh Clumba! En tu no crèiem trobar-hi sort tan dura.                                 

al veure com sorties d’un mar i un cel tan blau                                 

com los de nostre pàtria; i en roques i verdura                                  

germana de les Cíclades mostraves ta figura,                                 

ai! com la santa Delos somrient a nostra nau.                                 

Tes ones me semblaren deport de les Sirenes,                                  

tos  camps com los de l’illa on el diví Odisseu,                                 

dins un alberg de nimfes, quasi oblidà ses penes,                                 

i veia jo en tes costes esquerpes i serenes                                 

l’ocult palau de tetis, les coves de Proteu... 

Nuredduna, ha quedado prendada del bello cantor y de su canto fingiendo un oráculo divino reclama para este cautivo una muerte más cruel: Dejarlo vivo dentro de las Cuevas de Artá, templo del Dios Supremo, El Invisible del que ella es sacerdotisa. Un hondero expresa su sospecha y protesta.

Vence Nuredduna y  sacrificados sus compañeros, Melesigeni es conducido y abandonado dentro de las Cuevas. 

Horas más tarde de allí lo libera la sacerdotisa sacándolo de la Caverna, llevándolo a la costa, a la vista de la nave de los suyos. 

Hasta este punto la recitación en el recinto talaiótico de “Ses Païses”: Corresponde a la primera parte del poema e inicio de la segunda.

Continua nuestro viaje hacia las Cuevos a través de los hechizadores paisajes ribereños de Canyamel.

Pasando después a las Cuevas en la escalinata de la entrada se pronuncia el apóstrofe de la sacerdotisa que, habiendo despedido al poeta griego Melesigeni  ha sido descubierta por los espías de la  tribu.

Las terribles palabras de la profetisa comienzan de la siguiente manera:                          

Oberta està la porta del cau, podeu entrar-hi                         

sens mi, cors de geneta que set de sang teniu.                         

Mes l’home que vos guia no cerca ja el catiu,                         

ell cerca Nuredduna que odia el sanguinari...                         

Donç ara ma paraula derrera ja sentiu. 

 

Después anunciará Nuredduna la futura lejana venida de un Mesías y un reino mesiánico de paz y hermandad universal.

Al propio tiempo expulsa la sanguinaria tribu de aquella Cueva-Templo inmaculado.                              

Enfora armes horribles i sanguinàries febres                             

d’uns deus i sacrificis de bestial ferum...                              

Enfora d’aquest temple! Que aquí la raça impura                            

no taqui meravellas que construir no pot.                            

Si tant voleu, las roques tacu del talaiot                             

que antics gegants bastiren segons llur estatura...                            

D’aquí sols l’Invisible n’és Déu i Sacerdot 

Con tales vivencias el grupo excursionista entra en la Cueva, y ya en el grandioso vestíbulo se recita parte de la descripción del interior:

Columnes d’alabastre, de prodigiós bocell,                              

com mai sobre la terra n’esculpirà el cisell,                              

s’apleguen formant pòrtics i vastes galeries,                             

i sembla que allà esperen, com exornades vies,                              

el triomfal passatge de mítiques legions... 

A continuación bajo la dirección del guía asignado, comenzamos el itinerario habitual con una parada prolongada en la sala del “Infierno y la Gloria”  rodeados de música (Bach o Strawinsky).

Llegados al lugar más profundo del trayecto, la “Sala de las Banderas”, denominada así por la forma singularísima de las estalactitas y otras formaciones calcáreas, nos ponemos en círculo en el medio del que se supone que se halla Nuredduna moribunda, con la frente y la faz sangrantes, abrazada a la lira, regalo de Homero. 

El monitor advertirá que solamente reciten las mujeres del grupo y a media voz: Es el corazón de estalactitas (Vírgenes de Alabastro i Mujeres de Agua) que acompañan a Nuredduna a “bien morir”.

Aquellos seres inanimados quisieran cambiar el tiempo inconmensurable de existencia en calma, pétrea e inerte por un solo latido vital y último de Nuredduna. Son los dos versos del poema, grabados en uno de las paredes del lugar.

Per un batec de l’ànsia en que ton cor expira                       

daríem les centúries de calma que tenim ... 

Se considera que estos versos no solamente son los mejores del poema de Costa y Llobera, sino que se cuentan entre los mejores de la lírica catalana. Hondamente emocionados por este corazón sublime, leía la lápida y habiendo escuchado los sonidos, que como escala musical de unas finas columnas percutidas suavemente por el guía, vamos a la salida.

En la puerta nuestros ojos sometidos ahora mismo a la iluminación (y tinieblas) de la caverna se despertarán como espantados. 

Seguidamente nos trasladamos a un restaurante cercano donde se celebra un almuerzo de amistad.

Al final de los postres se procede a recitar el tercero y último canto del poema (que es breve y no necesita reducción).

Puestos en pie recitamos comunitariamente y solemnemente los seis versos finales:                                

Així dins tes entranyes, retens Illa daurada                               

l’eterna lira grega, dels genis envejada,                              

do de l’antic monarca dels ideals cantors                              

a la flor de ton poble capaç de ses amors...                              

Mes ai! ta filla augusta, que la gran lira porta,                              

dins ton fondal poètic roman immòbil, morta!              

verdadéramente emocionantes, pues al sentirnos como Nuredduna, fecundados por la inspiración griega.

Aunque ella permanece muerta, todos convenimos, como lo proclamaría el gran poeta y amigo Joan Alcover, que fue  Costa i Llobera que recogió la lira estrechada entre los brazos de Nuredduna inerte, y la pulsó acertadamente, extrayendo del instrumento genuinos acordes clásicos en conceptos, imágenes, versos y estrofas (las “Horacianas”)... Y sobre todo sintetizando y difundiendo la faceta más bella, sana y ejemplar de Grecia y Roma.   

Excursión anual “Nuredduna” a los talaiots y Cuevas de Artá: tales viajes son ni más ni menos, que asistir y participar de una ópera en vivo que basada en los versos, escuchados o recitados entre todos, “in situ”, en los singulares lugares que inspiraron el poema costailloberiano, superan cualquier interpretación plástica o musical del poema, por meritoria que sea.  

 
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