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Miguel Costa i Llobera nació en Pollensa (Isla de Mallorca) el 10 de marzo de 1854, hijo de una familia acomodada, propietaria entre otras haciendas, de toda la península de Formentor. 

Estudia Bachillerato en Palma, y después Leyes en Barcelona y Madrid, sin concluir estos estudios porque no sentía vocación para ellos.

Sin embargo en dichas ciudades estableció relación con personajes y círculos literarios pues ya eran conocidas sus primeras creaciones.

Con alguna de aquellas figuras mantendría una amistad duradera. De vuelta a Pollensa, fracasado y desanimado, fue madurando una vocación religiosa, favorecida por el propio ambiente familiar y la dirección de piadosos sacerdotes.

A los 31 años (1885) viaja a Roma donde se licencia en Teología por la Universidad Gregoriana y canta su primera misa el 23 de septiembre de 1888.

Seguidamente se doctoró. Nuevamente en su villa natal, se entrega con todo fervor al sacerdocio.

Restaura algún templo de su pueblo y predica, ministerio constante a lo largo de su vida.

Simultáneamente continúa cultivando las Musas. En el año 1902 se le otorga el título de “Mestre en Gai saber”, culminación de los premios obtenidos por sus poemas en los Juegos Florales de Barcelona (1899 i 1902)  “L’antic profeta vivent”, “Creixença. Impressió de Barcelona” i “La Deixa del Geni Grec”. 

En 1909 es nombrado Canónigo de la Catedral de Mallorca. Casi abandonada la labor literaria, intensifica la vida de oración y meditación, según revela su “Diario Íntimo” que inició en Roma el 1 de noviembre de 1887, y lo prosiguió hasta su fallecimiento.

Moría repentinamente el 16 de octubre de 1922, a los 68 años, en la iglesia-convento de Las Teresas de Palma, predicando las glorias de la Santa de Ávila, en el preciso momento en que narraba uno de los éxtasis de la Mística Reformadora. 

Su sepelio constituyó un acto multitudinario de duelos popular. Actualmente sus restos fueron trasladados del Cementerio de Pollensa a la Iglesia Parroquial..

 
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